El niño del Pozo

Cómo es Halloween he decidido subir un video casero para asustar al personal. Vale, puede que no sea el más apropiado, que mas bien da risa, pero al fin y al cabo lo que importa es sentir algo ¿no?

Además ver a cierto dibujante en tan soberana interpretación, no tiene precio.

Para los curiosos, la localización del video es completamente real, no es un montaje. De hecho nos topamos con el sitio dando un paseo por el bosque, en Terrassa, y por ello se improvisó todo esto. Que cosas se nos ocurren…

Micro-relatos

Aquí dejo cuatro micro-relatos que escribí hace un tiempo. Como son cortitos me pareció mejor ponerlos todos juntos en una entrada. Me saltaré por esta vez lo de poner una cita en concordancia con el relato porque la cita casi sería mas larga que el relato en sí.

 

Sombras

Me tambaleo por pasillos de tenue luz. Sombras me golpean la cara. Busco algo que sé que no existe; Un sentido. Pero aún así lo busco. Mientras busco me mantengo alerta, fuera de su alcance. Pero las sombras siguen chocando contra mí, como olas contra un rompeolas. Mi voluntad es férrea, pero temo por mi integridad.

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La Dama de Negro

Se movía proyectando una estela negra a su paso. Sus movimientos delicados pero precisos, gráciles pero firmes. No dudaba. No temía. No anhelaba. Cumplía su cometido, nada más. En un hombro, peso que solo ella podía soportar, el destino del mundo. En el otro una cuchilla forjada para cortar sueños y propósitos. Máscara de nácar y cuencas de noche sin luna. Todos la conocemos. Todos la tememos. Es el cuarto jinete y tarde o temprano bailarás con ella.

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Raíces

Allí estoy, con la mirada perdida. Me envuelve un manto de tedio. Pero me siento demasiado cansado para desembarazarme de él. Empiezo a pensar como una planta, como un árbol. Pienso en echar raíces y no moverme si no es mecido por el viento; En ser bañado por los rayos del sol y sentir el frío del rocío recorriendo mis hojas, haciéndome estremecer pero sin estremecerme. Inerte. Inmóvil. Impasible. Pero solo es un sueño. Alguien me zarandea y vuelvo a ser de carne. Con suave piel en lugar de áspera corteza. Con roja sangre en lugar de savia. Con movilidad en lugar de quietud. Vuelvo al trabajo.

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Pesimista

En este momento terroríficas brumas me rodean. Quien puede si no intuir el peligro que se esconde ahí fuera, en las tinieblas, agazapado como un cruel depredador que solo piensa en su supervivencia, al margen del endeble código moral humano que nos asiste a día de hoy. Pero aquí, en el insalubre desconcierto y la persistente ignorancia tampoco estoy a salvo. Pues el no saber, no es escudo que refute los males del mundo moderno. No existe un dios a quien suplicar, pero suplicamos. No existe un demonio al que temer, pero tememos. Quien sujeta la cuerda cual verdugo que oculta su nombre y rostro bajo la capucha no es otro que yo mismo. Mientras me niego a saber, me niego a sobrevivir. El miedo a lo desconocido no es mayor que el miedo a lo que conocemos. ¿Llegará el día en que nos levantemos horrorizados a ver la muerte que hemos levantado a nuestro alrededor? ¿Llegará el día en que nos arrepintamos de lo que hemos hecho? Yo lo hago hoy. Y me doy cuenta de que no estoy ciego, solamente soy insignificante.

“Defiance” la serie que va más allá

“Defiance” es un curioso proyecto avalado por el canal de ciencia-ficción SyFy, dónde una serie de televisión llevada a cabo por Rockne S. O’Bannon (Creador de Farscape) y un videojuego desarrollado por Trion Worlds (Para PS3,Xbox360 y PC), comparten argumento y sus tramas se van cruzando paralelamente. Algo curioso a lo que hay que echarle el ojo. En este primer Trailer de Defiance tan solo podremos ver imágenes del videojuego presentado en el E3 de 2012, salvo por alguna imagen esporádica del rodaje de la serie.

Para ver un trailer de la Serie de Televisión aún tendremos que esperar pues, como se puede ver en la imagen se planea el lanzamiento para Abril. Iremos teniéndonos informados.

Para más información en su página oficial.

Una dosis de realismo

A todos nos gusta el realismo, aunque hay cosas que es difícil imaginárselas de otra forma a como fueron concebidas. Menos mal que existe youtube, que eso de imaginar cansa lo suyo…

¿Cómo serían los Simpson si fueran de carne y hueso? Amarillos no, eso seguro.

Si no has tenido ganas de subirte a un Kart, pisar a fondo y tirar pieles de platano y tortugas a los demás conductores es que no has jugado a Mario Kart.

Puede que de Street Fighter hicieran una película, pero estos aficionados se lo han currado más, o por lo menos le ponen más ganas.

Para los mas pequeños de la casa… ¿Dora la exploradora?

Acechado

“Lo que se obtiene con violencia, solamente se puede mantener con violencia.”
Mahatma Gandhi.

 

Acechado

La oscuridad se cernía a su alrededor como si una venda cubriera sus ojos. El calor era sofocante y el sudor mezclado con la suciedad de su rostro le surcaba la frente. Se hallaba acurrucado bajo unos matorrales, apretando contra su pecho su M-16 como si fuese su amante. Trataba de respirar lenta y silenciosamente para no descubrir su posición, pero los nervios le traicionaban. En el año que Jack llevaba en Vietnam había visto cosas espantosas. Cosas que creía no poder olvidar jamás y era lo único que deseaba. Pero no era nada comparado con lo que sucedió aquella noche. Todo
su batallón aniquilado en cuestión de minutos. El aire portaba el olor de la pólvora quemada entremezclado con el dulzón aroma de la sangre. Pero lo peor de todo es que sabía que aún seguían ahí, acechándole como perros de presa.
El ruido de algunas ramas al moverse sobresaltó a Jack. Sus ojos se movían nerviosamente escrutando el entorno. Sus dedos se agitaron en torno al gatillo de su arma. Tenía ganas de gritar, de salir corriendo mientras disparaba a la oscuridad, pero sabía que no lo conseguiría. Su mente volvió al momento del ataque en busca de respuestas.
Jack y sus compañeros se encontraban en medio de un claro en la jungla. Era la primera noche en tres días que no llovía, y el sargento Korran les hizo detenerse para pasar la noche. Jhons y Clayborn harían la primera guardia. Todos estaban tranquilos, porque hacía una semana que no topaban con Charlie. Jack se quitó la mochila y se dejó caer sobre ella a modo de almohada. Se colocó el casco sobre la cara y se preparó para dormir, dejando siempre cerca su arma. Sin ella se sentía desnudo, sabía que era lo único que le separaba de la muerte.
No sabía cuanto tiempo pasó desde que cerró los ojos hasta que un rugido espantoso seguido de un grito de dolor le despertó. Las armas de sus compañeros comenzaron a aullar iluminando el claro. Jack no sabía contra quién disparaban, ni siquiera en qué dirección. Aquello parecía un caos total. El sargento daba órdenes inaudibles e ininteligibles para todos ellos. Cuando Jack se volvía tan sólo un segundo, uno de sus compañeros era engullido por la selva, desapareciendo. Fueran quienes fuesen era nos expertos en camuflaje y lucha cuerpo a cuerpo, pues no había visto ni un sólo fogonazo que no proviniera de alguno de sus compañeros. No tardó en percatarse que se encontraba solo en el claro, y el ruido de fuego había cesado. Una sombra cruzó tras él tan rápido que no pudo verlo. Jack se volvió y dejó ir una ráfaga. Estaba sólo. No había esperanza. Era el momento de una retirada estratégica. Apretó el arma contra su
pecho y saltó hacia la maleza. Corrió unos metros con todas sus fuerzas, entonces se arrojó al suelo y redó hasta quedar oculto.
Había alguien cerca. Los ojos de Jack se abrieron como platos. Una figura envuelta entre sombras se hallaba a unos pasos de él. Se detuvo con la cabeza inclinada hacia arriba, como si olfatease el aire. De pronto dejó escapar un gruñido más animal que humano. Jack miró el arma que seguía firmemente apretad contra él, y pensó: “Si tengo que
morir me llevaré a cuantos cerdos pueda por delante.” Se armó de coraje y saltó hacia su enemigo empuñado el M-16. Llenó a aquel tipo de plomo, aún cuando calló al suelo y dejó de moverse. Después Jack se puso en guardia y giró ciento ochenta grados por su había alguien más. Pero no pasó nada. La jungla volvía a cubrirse de silencio. El maldito silencio de cementerio, pues era eso en lo que se había convertido aquel lugar. Jack sacó una bengala de su chaleco y la prendió. De pronto quedó iluminado por aquella luz rojiza. Se inclinó junto al cadáver de su enemigo para verle la cara. Se sobresaltó. Aquel tipo tenía el rostro deforme, casi inhumano. Y bajo su labio superior salían unos colmillos aterradoramente afilados, sobretodo teniendo en cuenta que tenía la boca rodeada de lo que parecía sangre, aunque no tenía ninguna herida en esa zona. Un ruido a su espalda hizo que se girara rápidamente con el dedo en el gatillo, pero no llegó a disparar.

– ¡Sargento!- Dijo Jack sorprendido.

El sargento parecía herido, chorreaba sangre de su cuello y se movía tambaleándose. Jack corrió a ayudar a su superior, pero algo le hizo dudar. Algo en los ojos del sargento le dio miedo. Parecía que brillaban en la oscuridad como los de un gato. Alzó de nuevo el arma.

– ¡Sargento no se mueva!- Gritó.- ¿¡Qué cojones está pasando aquí!?

El sargento no se detuvo. Jack apretó los dientes con fuerza y se dispuso a presionar el gatillo, pero no pudo hacerlo. Algo acababa de impedírselo. Unos brazos con una fuerza sobrehumana acababan de apresarlo y notó una respiración junto a su nuca. Por el rabillo del ojo pudo ver que se trataba del hombre al que acababa de matar. No
tardó mucho en hundir sus afilados colmillos en su cuello. Era una sensación extraña, entre excitante y dolorosa. Podía imaginarse como sus venas se contraían cada vez más al verse privadas de sus tan preciados fluidos. De algún modo, entre la conciencia y la inconsciencia, Jack supo que cuando despertara de aquel sopor su vida habría
cambiado para siempre. Si es que se le podía llamar a aquello vida.

Sucia Lavandería

Tras la violenta muerte de su mujer y su hijo, Frank Castle, ex-agente del FBI, se adentra en un camino de violencia y venganza. Es así como nace “El Castigador” (The Punisher), un anti-heroe sádico y mentalmente traumatizado cuya sed de venganza no tiene fin.

Tras su desastrosa adaptación al cine (en realidad dos), Thomas Jane ( La Niebla) vuelve a enfundarse la calavera (metafóricamente como veréis) en este cortometraje, Dirty Laundry, más acorde con el espíritu del cómic de Marvel. Destacar la aparición de Ron Perlman (Hellboy, Hijos de la Anarquía), como dependiente de la tienda de licores.

Aviso, violencia extrema.

Se acerca el invierno…

Como el frío empieza a arreciar y la situación del País no amaina, he de darle la la razón a los Stark, “Se acerca el invierno”, como reza el lema de su casa. Pero el tema viene fundamentalmente porque recientemente me he acabado el segundo libro de la saga “Canción de Hielo y Fuego” (También conocida como Juego de Tronos). Al margen de que la trama está muy bien tejida y bien narrada, he de decir que leerse un libro de George R.R. Martin tiene su trabajo, porque no son precisamente cuadernillos rubio. Menos mal que leo en e-book y me ahorro el peso de 900 páginas. Aún así lo recomiendo a todo aquel que le guste el tema Medieval Fantástico.

Con los dos primeros volúmenes leídos y vistas las dos primeras temporadas de la serie, habrá que ponerse manos a la obra con el siguiente libro, Tormenta de espadas, antes de que nos llegue la Temporada 3.

Versión de los Simpson del Opening de la serie.

Y el Original.

“Genocidio”

Primer relato a la carta de esta nueva etapa, empleando la frase que nos proporcionó Bato:  “Un arma peculiar, es una lastima….”. Podéis seguir haciendo vuestras aportaciones en la página de Relatos a la Carta.
“Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas,
de pronto, cambiaron todas las preguntas.”
Mario Benedetti.

GENOCIDIO

 

Me detuve un momento para recobrar el aliento. La marcha continuaba a un ritmo constante, casi marcial a pesar de que no fuéramos soldados. Cuando la compañera de delante, a la cual seguía, se alejó unos pasos, procedí a reanudar la marcha, o me exponía a que la que me seguía a mi tropezara conmigo y se generara una reacción en cadena a lo largo de la larga caravana. Una vez recuperado mi puesto alcé la vista hacia el Sol, para descubrir que tan solo habían pasado unas pocas horas desde nuestra partida. Por un momento había llegado a pensar que habían transcurrido semana o hasta meses. No podía estar más equivocada. El astro Rey apenas había dado unos pasos sobre su manto azul celeste y mucho menos se había ocultado en algún momento. El caso es que me encontraba agotada, tal vez por la edad. Recuerdo que cuando era joven ansiaba que llegaran aquellas expediciones, aventuras y emociones que esperaban a la vuelta de la esquina. Pero ahora era algo rutinario, una obligación con la que todas debíamos cumplir para salvaguardar la colonia.

La extensa caravana desaparecía detrás de un montículo, y siguiéndola comencé a trepar por aquella escarpada ladera. El terreno, aunque pedregoso y con tramos de arenisca, no frenaba en absoluto el avance. Todas sabíamos lo importante de la expedición. Una expedición en busca de alimento para poder sobrellevar el invierno dentro de nuestra comunidad, el cual se presentaba duro y largo, según las actuales caídas de las temperaturas. Sí teníamos suerte volveríamos con comida suficiente, tal vez trigo, cebada o algún otro cereal consistente para almacenar. Si no la teníamos… No quiero pensar en ello. He oído historias terribles de nuestras ancianas, que hablan de épocas de penurias, de muerte y de hambre. No, no tengo que pensar en eso, tenemos que ser optimistas y concentrarnos en nuestro objetivo.

Al llegar a la cima del montículo me quedé asombrada ante la magnífica vista de todo el valle. Praderas verdes y frondosas en todas direcciones. Los tallos verdes de hierba se mecían con la ligera brisa de la tarde. Era espléndido. De repente todos los oscuros pensamientos se alejaron de mí, desechándolos a un oscuro rincón de mi mente. Tanta belleza no podía augurar nada malo. O eso pensaba. Pero me engañaba a mí misma.

Fue entonces cuando se desató la locura. Recuerdo quedarme paralizada ante aquel extraño objeto. Era un gigantesco aro brillante que flotaba en el aire como por arte de magia. Trazó varios círculos sobre al valle hasta detenerse sobre la cabeza de la columna. Miré a mis compañeras pero ninguna le prestaba la menor atención al objeto. Dudé por un instante de que fuera real, tal vez fruto de mi vívida imaginación, pero no era así. Del centro del gigantesco anillo comenzó a brotar un haz, una luz tan intensa y cegadora como nunca había visto en mi vida. Grité alarmada, intentando advertir a las demás, pero no me hicieron caso. Algunas se limitaron a murmurar malhumoradas por romper el ritmo, otras simplemente me ignoraron pasando por mi lado y dejándome atrás.

El haz, cada vez mas intenso, fue a caer sobre la vanguardia de la caravana y una de mis hermanas fue alcanzada. Se detuvo en seco, como si estuviera paralizada y segundos después estalló en llamas, retorciéndose de dolor, en una agonía espantosa. Por fin la caravana se detuvo, pero no reaccionaron como yo esperaba. No huyeron en desbandada, como debieron haber hecho. Se quedaron petrificadas por el miedo. Ni siquiera quien estaba más cerca del cadáver osó de alguna manera echar a correr. Grité, grité con todas mis fuerzas, pero no sirvió de nada. El pánico había hecho mella en ellas. El aro voló en dirección a la siguiente de la cola con el mismo resultado. El intenso haz la carbonizó en cuestión de segundos.

En ese momento no lo pensé. ¿Cómo podía pensar en nada? Pero ahora me vienen a la mente cuentos que las viejas cuentan a las niñas. Historias de miedo, sobre seres terribles, de dimensiones colosales como las montañas mismas y que apenas podemos percatarnos que están ahí porque se mueven tan lentamente que apenas podemos percibirlo, pero que de una sola zancada pueden recorrer la misma distancia que una de nosotras en dos vidas enteras. Nunca me creí esas historias, me parecían tan ridículas. Pero al ver lo que estaba ocurriendo no podía negarlo. Hay muchas cosas ahí fuera que desconozco por completo.

Si se trataba de los Seres-montaña, ¿por qué nos hacían esto? ¿Qué les habíamos hecho para merecer tan atroz castigo? Si para unos seres tan poderosos deberíamos parecer insignificantes, merecedores de misericordia y no del odio que demostraban. Me fijé con atención en el aro, porque al igual que mis hermanas yo tampoco podía moverme, y noté que no estaba suspendido en el aire en sí mismo, estaba conectado a algo mucho más grande, tanto que se perdía en la lejanía del horizonte. Debía ser una de las articulaciones de uno de esos Seres-montaña. No se podía distinguir bien su forma, para mi no era más que una figura abstracta que se perdía en e infinito mientras mi hermanas eran masacradas y convertidas en brasas. Aquel objeto anular me tenía embelesada, como si ejerciera alguna especie de efecto hipnótico sobre mí. Es sin duda un arma peculiar, una lástima que sea utilizada con tan depravadas intenciones.

Contuve el aliento. El aro había barrido el valle y había acabado con la mayor parte de la caravana, pero lo que me asustó era que se dirigía hacia mí. A mi alrededor mis hermanas continuaban paralizadas, temblando como hojas y con los ojos fijos en el objeto circular. Entonces, en contra del instinto de permanecer junto a las demás, desechando por completo todo lo que me habían enseñado durante toda mi vida, hui. Corrí con todas mis fuerzas sin mirar atrás. Corrí a lo largo de la larga fila, pasando junto a todas las demás. Ninguna se volvió para mirarme, observaban con fijación el halo, el brillante halo de la muerte. Sentía la necesidad de volverme y echar un último vistazo, observarlo por última vez. Sentía como me llamaba, como tiraba de mi alma hacia él, hacia su brillante luz más intensa que la del Sol. Pero me contuve. Hice acopio de todas mis fuerzas para no girarme.

Cuando me quise dar cuenta, estaba completamente sola. Tuve que detenerme para poder orientarme. Sin las demás para guiarme apenas podía reconocer el camino. Tuve que caminar un rato en zigzag hasta encontrar el camino de vuelta. Lo hice a paso ligero y cuando vi la estructura en forma de torre construida con arena roja que llamaba hogar, aceleré el paso cuanto pude.

Al entrar en la colonia me crucé con obreras que reforzaban uno de los túneles del ala este. Todas se me quedaban observando atónitas al verme regresar sola y sin la tan ansiada comida que había promovido toda la expedición. Atravesé varias secciones hasta entrar en la amplia galería donde la Reina se preparaba para su gran comilona. Ésta y todo su séquito se me quedó observando con ojos como platos. Me detuve un momento un poco aturdida por el cansancio y por el olor dulzón que despedía la comida que la Reina estaba a punto de degustar. Tardé unos segundos en recobrar el aliento mientras los demás me hostigaban a preguntas. Me apresuré tanto como pude en explicar lo ocurrido. La sala fue invadida por un silencio sepulcral hasta que hube terminado mi terrorífico relato.

Al terminar, la Reina hizo un gesto a su séquito para que se retirara y yo estaba a punto de hacer lo mismo cuando me pidió que me quedara. Entonces me dijo la verdad. Me dijo que nuestra colonia era un grano de arena minúsculo en una playa que no tenía fin. Me dijo que éramos insignificantes a ojos de casi todas las criaturas que habitaban más allá de la colonia. Yo me negaba a creerlo. Me dijo que a pesar de ello debíamos cumplir con nuestro deber, y con una palmadita en la espalda me mandó de nuevo al trabajo.

Me reasignaron al departamento de túneles. Supe entonces que mis expediciones se habían terminado para siempre. Ninguno de mis superiores me dio ninguna otra explicación y me prohibieron hablar de lo que había visto. Pero lo entendía. Había salvado la vida, pero había faltado a mi deber. Todas mis hermanas mantuvieron la formación hasta el final, a pesar del miedo. Eran remplazables. Todas lo somos. Ahora lo entiendo de verdad. Así de insignificante es la vida de una hormiga. Así de insignificantes lo somos todas nosotras.

 

El oeste cambia, Walt Longmire no.

Walt Longmire es un sheriff de otros tiempos aunque sus casos transcurran en la actualidad, en el condado de Absaroka, Wyoming. Longmire, un tipo duro, un vaquero de verdad, lo que no le impide ser un lector y admirador de Sherlock Holmes, se enfrenta a casos cuyas ramificaciones se hunden en las mismas fuerzas que forjaron aquel país.

Basada en la saga de novelas policiacas escritas por Craig Johnson, se han convertido en uno de los fenómenos televisivos de la temporada en Estados Unidos: el primer episodio de la adaptación televisiva de Longmire alcanzó en la cadena A&E una audiencia de 4,1 millones, muy por encima de los 3,5 millones que logró en marzo Mad Men. Sus diez capítulos mantuvieron una audiencia más que digna y ya está en marcha una segunda temporada.

 

Visitantes del Espacio Exterior

“Un viajero no ve nada a fondo: su mirada resbala sobre los objetos sin penetrarlos.”

Honoré de Balzac

 

Asomó lentamente la cabeza por encima de la roca y se apresuró a ocultarse de nuevo. Era la cosa más horrible que había visto en la vida. Pensó en huir, en volver a casa y ocultarse bajo la cama, pero algo en su interior le impulsaba a mirar de nuevo. Volvió a asomarse con cautela. Todos los músculos de su cuerpo estaban en tensión, preparados para reaccionar y escapar lo más lejos posible. El objeto era grande como una casa, pero no había estado allí siempre.
Había caído del cielo, levantando una ligera nube de polvo rojizo. La construcción parecía solida y no podía imaginarse como había topado con el suelo sin hacerse añicos, o al menos rebotar de nuevo hacia el cielo, que habría sido lo más normal. Entonces un sonido parecido un siseo le sobresaltó, pero no se movió. La estructura se abrió, recortando una silueta con su tenue luz interior. La silueta saltó hacia el exterior, hasta posarse en la arena que componía la
explanada. Era un ser vivo, sin duda, pero no se parecía a nada que hubiera visto antes. Tenía cuatro extremidades que se agitaban independientemente, unidas a un tronco largo, coronado por una especie de esfera brillante. Sabía que aquello que veía era tan solo algún tipo de traje, y que su verdadera forma podía ser distinta, pero aún así era inequívoco que no era uno de los suyos. ¿Vendría del espacio? Había escuchado historias de platillos volantes durante toda su
vida, pero jamás las había tomado como ciertas. Siempre había pensado que eran majaderías. Y ahora tenía la prueba ante sí.

El ser se agachó y recogió una roca oscura del suelo, y la alzó hasta la esfera como si la observara con especial interés. A él no le pareció nada fuera de lo común, tan solo una roca como las otras miles que había por la zona. Pero al ser le parecía fascinantes, pues agitó con especial fuerza uno de sus tentáculos y emitió un sonido extraño, casi metálico. Otro ser no tardó en salir de la estructura corrió hacia el primero. Al verlo correr en pos de su compañero, pudo comprobar lo torpes que eran sus movimientos. En algunos momentos parecía que flotarían, pero luego volvían a tocar el suelo, levantando una cortina de polvo. El segundo parecía tan fascinado por la roca como el primero. Cuando hubieron examinado el mineral, uno de ellos lo introdujo en su cuerpo a través de una abertura en el traje. Le sorprendió
ver como engullían la roca, pero le alivió pensar que ese podría ser su sustento. El segundo, que portaba algo a la espalda, agitó una de sus extremidades y cogió el aparato. Era un palo alargado y blanco, y en el extremo había una especie de lona con un tipo de dibujo lleno de colores. Clavó el instrumento en el suelo y los dos seres se miraron, si es que acaso tenían ojos. Parecían satisfechos mientras observaban el objeto. Entonces uno de ellos gritó. Estaba
mirando hacia donde él se encontraba oculto. Uno de los tentáculos señaló hacia él y los seres comenzaron a moverse.

Se tiró detrás de la roca. Sentía un miedo atroz. Sabía que era más rápido que los seres, pero siempre podría estar equivocado. Quizás se movían así para que las presas se confiaran. Sentía como los pesados pasos se acercaban a él. Tomó la decisión de huir. Tomó aliento e hinchó su bolsa gástrica. Cuando notó como el helio comenzó a llenar sus pulmones, agitó la aleta dorsal y comenzó a flotar a gran velocidad, alejándose del lugar. Elevó el ojo por encima de su cabeza para ver si los seres le venían a la zaga, pero habían desaparecido. No parecían capaces de seguirle. Comenzó a tranquilizarse, y si piel volvió a calentarse por encima de los cincuenta y dos grados, recobrando su color malva habitual. Aún así no se detuvo, continuó flotando. Giró una roca y se filtró por un pequeño agujero en el suelo. Tuvo que reducir el tamaño de su bolsa gástrica para poder pasar por él, y perdió así velocidad. Tras varios pasadizos que se adentraban más y más en el fondo de la tierra, llegó a una vasta abertura en la roca. Allí se alzaba una ciudad de altos edificios y fluorescentes luces que surgían de su interior. Se paró frente a la puerta de una construcción baja y expulsó el helio. Posó sus tentáculos en el suelo y se deslizó hacia el interior. El bar estaba concurrido, pero encontró un taburete libre. Se enroscó a él y apoyó cómodamente una aleta sobre la barra. El camarero se arrastró hasta él saludándole con un movimiento de su ojo.

-¿Te pongo lo de siempre Gxl?- Dijo el camarero mientras con un tentáculo cogía un vaso del otro lado de la barra.

– Gracias Rrl, pero hoy necesito algo más fuerte.

– ¿Qué es lo que te ha pasado?

Gxl pensó en contar a su amigo lo de las criaturas que había visto en el llano. Levantó el ojo y miró a su alrededor. Algunos ojos se habían alzado y estaban pendientes de él. Decidió no decir nada. Lo hubieran tomado por loco si hubiera hecho público su descubrimiento. Las historias de Terranos eran un simple pasatiempo, cosa de la globovisión.

– Ponme un hhkl y basta de preguntas.- Dijo y todos los ojos giraron en redondo y volvieron a prestar atención al partido fwqql que se retransmitía en la globovisión. El camarero le puso la copa con un rápido movimiento de tentáculo.

Gxl estiró la lengua y la introdujo en el recipiente, dejando que el alcohol se filtrase por los poros de su lengua. Y poco a poco se fue olvidando de aquellos misteriosos visitantes.

Duelo de Espadas Láser

Vale, vale, no soy George Lucas. Pero en mi defensa diré que George Lucas, tampoco es ya él mismo. Si pobre defensa para un vídeo pobre, con efectos a medio terminar y eso. Los fondo digitales no está puestos porque se nos acabó el presupuesto, eso pasa por comprar merienda. Pero bueno, algo es algo. No podéis negar que tiene su qué.

Añadiré como anécdota curiosa que mi amigo, el que hace de Jedi (sí, el otro soy yo), añadía en sus entrevistas para un puesto de programador, que en su tiempo libre hacía vídeos de la Guerra de las Galaxias. Ahora entiendo porqué cambias tanto de trabajo…

Calaveras de la Suerte

Seguimos ampliando nuestro muestrario de camisetas, esta vez con Calaveras de la Suerte para potenciar Fortuna, Pasión, Sabiduría y Belleza. En formato Unisex.

Próximamente más…

Muerte en Prisión

 

¿Entrar por voluntad propia en la cárcel? Parece cosa de dementes, pero en el “mundo de los muertos vivientes” las reglas y la moralidad de una sociedad civilizada ya no son aplicables. Las cosas que damos por sentadas han de verse cuestionadas y replanteadas. Tan solo existe una norma: Sobrevivir.

En esta posición se encuentran Rick Grimes y su grupo, supervivientes que se enfrentan a un mundo nuevo sin normas, dónde se debe combatir a los muertos y temer a los vivos. Rick, policía hasta que los muertos se alzaron, siempre se ha regido por los códigos marcados por la sociedad, pero para él se han convertido en un lastre con el que no puede cargar, y todo por mantener a su familia a salvo. Un hombre que lucha por no convertirse en un monstruo mientras los que caminan libremente por el mundo tratan de matarlo.

La Temporada 3 de Walking Dead

Lunes 15 de Octubre de 2012 en FOX

 

 

ROSA

Cortometraje de Animación realizado por Jesús Orellana, nominado en la 26ª edición de los Premios GOYA en el apartado de Mejor Cortometraje de Animación. Parece que podría ser adaptado a Largometraje futuramente por la industria Hollywoodiense que ya se ha puesto en contacto con el director.

Remarcar que el corto se llevó a cabo sin ningún tipo de presupuesto, convirtiéndose en un logro personal del dibujante de cómics Orellana.